Miguel Cucurullo amaga un arranque en la bata mientras Nehuén “Guenchi” Tronconi posa sobre su micrófono y llama al público a acercarse: El momento había llegado. 22:00 marcaba el reloj cuando Gabriel Zapata le hacía los últimos ajustes a su guitarra. Cuando estaba todo listo, Luca Landaburu le dio los primeros rasguidos al bajo y arrancó el baile en el Uniclub.
Es la hora de la presentación en vivo de Varieté, lo nuevo
de 21 Gramos. Quienes cerraron una noche llena de emociones junto a Cero
Infinito, Foolanas y Tierra Tribal. Es hora de hacer un repaso del show, antes
de un anuncio importante respecto a los cuatro de Avellaneda.
Ya de por sí empezar la velada con Supernova es
frontear de lleno, ir al choque directo, poner en clima instantáneo a lxs
presentes e impregnarlos con su poderoso riff. Lo impresionante que fue el solo
tan sentido de Zapata sabiendo que era hora de darlo todo, en esta noche de
magia negra. Todo esto, segundos antes de que Tronconi se ponga los lentes y
entone esos explosivos versos: “Esta casa es mi propio sol, yo soy el de
siempre, pero no el mismo de ayer”, haciéndole saber al Abasto que el verano
sureño estaba aquí.
Ensincro es una canción especial para Underdogs.
Puede interpretarse como una expresión del indomable espíritu alternativo que
dejó a 21 Gramos donde está hoy, sin dejarse llevar por las tendencias
impuestas. Esa voluntad autoimpuesta sin vender tus principios, característica
fundamental de la movida emergente: “Soy perro de corazón, pero sigo mi propio
camino”. Las luces azules iluminaban el recinto mientras Miguel le daba sin
asco al crash. Qué manera de soltarse.
Nos metimos en el terreno de Varieté con la atrevida Rompecorazones,
que fue transmitida en vivo en el Instagram de Underdogs. Si quieren echar un
vistazo a la fiesta, les recomiendo ver el próximo video:
Tuvimos un momento emocional con El Bit, aquella
seductora melodía acompañada con elementos del rap y los tenues punteos de Luca.
El doble coro de los portadores de cuerdas y sus movimientos, marcaban el
camino para el climax que dejó bailando a los 21g, al ritmo de Zapata y las vocalizaciones
de Tronconi. Come Back to Me, es
aquel acústico y melancólico poema que se potencia con la electricidad del vivo,
las expresiones del cantante en el borde del escenario, las palmas del Uniclub y
el rol central de Gabriel en el tema.
¿Se dan una idea de lo que fue la primera vez que se escuchó
Showtime en vivo?, o sea, el característico slap de Landaburu hacía que
tus músculos se movieran por su cuenta y los suyos también, posando a la
derecha del stage, haciendo sus sueños valer al igual que sus compañeros. “Guenchi”
absorbía la melodía poco a poco, hasta que llegó la hora de agitar el lugar: se
bajó del escenario y arrancó a caminar con el micrófono preguntando “Fi fa fi
fi fa fi fi fi…” y el recinto entero respondió “fi fa fi fi fa fi flow…” con
las manos en el aire. ¿Se imaginan lo que fue ser testigo de eso?, Quizás en el
canal lo vean pronto…
“Y esta canción va para todas las personas que bardean y no
dan la cara, quiero que la agiten todxs” dijo el cantante, antes de reventar con
Simple, la segunda canción más agresiva de Varieté. El enojo potenciado
por el aguante que tiene Miguel en la batería, a la hora de sincronizar la estructura
con Landaburu, preparando el terreno durante el “No es para mí…es para vos…cagarla
así…tragar dolor”, para teñir de verde el Uniclub y explotar en el “(Vos…no…) ¡Te
puedo ver!” que detona siempre. “El vuelto quédatelo papá…”
En la jungla de cemento te podés perder en el Matto Grosso,
por suerte, contamos con un guía de lujo: Gonzalo Arce, vocalista de la mencionada
banda, que se sumó a los 21 para nada más ni nada menos que gritar ¡Vienen,
Vamos! en un despliegue fenomenal de performance combinada, que tuvo a
ambos cantantes frente al escenario dándolo todo, antes del cebado freestyle de
Arce que le valió el aplauso del Uni. ¿Más alternativo que esto?, no existe. Y
aún no terminamos.
Tuvimos un excelente manejo climático a la hora de distribuir
la próxima parte del set. Cisne de Vol. 2, Fiesta y Siniestra, logra
mantener el hype de la banda y al mismo tiempo, genera un mambo más poético que
pogueable, pero en una versión más picada que la del estudio. ¿Qué elementos la
potenciaron?, la construcción instrumental, como si fuera un blend especial guardado
para esta velada. Nadie miró al piso esta vez.
Clásico de clásicos puede ser una frase adecuada para describir
lo próximo: el primer batero de 21, Diego Benitez, se sumó a agitarla
para hacer bailar a Nehuén y lograr que el espíritu del Chacal se
manifieste en el Abasto. Ante el notable despliegue de Gabriel los pasos del
vocalista salían solos, impresionante. Nostálgica y sorprendente fue la
arremetida que elevó los puños del recinto en el aire al grito de “Yo no
reniego tu amor, no me matés de sed…”
Che, ¿Guardaron ese Pisco?, espero que sí, por que
ahí vienen los 4 como un malón y andá a saber… Luca es la clase de músico que
rompe con el mito del bajista quieto, moviéndose al ritmo de sus propias líneas
instrumentales. Tronconi extiende ambos brazos, mientras Diego agita el bombo y
Zapata prepara ese break que pega como fondo blanco, como el doble coro de Landaburu
y Guenchi: “Quiebra el frio, rompe al fin, al fin el frío”. La manera de
retumbar que tuvo el final…
Y con Cucurullo de nuevo en el stage, era tiempo de sumar a Luca
Kapovic de La Cobra Sarli para que arranque a volar el Pájaro
Siamés con las cuerdas al palo. “Un shot de adrenalina” cerca del cierre,
acompañado de las palmas de la audiencia, sorprendida no sólo por la enérgica performance
combinada, intercambiando lugares constantemente, si no por el guiño a My
Sharona de The Knack.
Fue graciosa la espera para que el vocalista de Cero
Infinito, Sebastían Ariel, se hiciera presente en medio de la improvisación
que lo llamaba para ponerse la Galera, esa criptica danza que atrapa al
recinto en su atmosfera. Van siguiendo su instinto, como unos perros, sin ver
atrás, logrando sincronizar sus privilegiadas voces y cautivando con el pícaro
relato de la canción.
Triple coro mientras Miguel le pega al ride y al crash,
manifestando otro punto fuerte de la banda: la efectividad de transmitir sus
conceptos en vivo, confirmada en un doble grito con Ariel, que dejó el brazo de
Tronconi apuntando al cielo, introduciéndonos al notable despliegue instrumental
que finalizó la noche. Entre parpadeantes luces fuimos testigos de los skills individuales
de 21 Gramos, que estaré relatando a continuación.
Referente en lo vocal y la expresión corporal, Nehuén impone
presencia y respeto, con la forma que tiene de manejar sus tonos a tal punto,
que podés diferenciar cuando está relatándote una historia, manifestando bronca
o llamándote a liberar tu potencial, mientras el mismo lo logra. No es un vocalista
progresivo, más bien es instantáneo. Se impregna de las distintas energías que
emanan sus canciones, pasando de hacerte sentir melancolía en Come Back To Me a
darte ganas de romper todo con un Vienen Vamos, para citar un solo ejemplo de
muchos.
Esta es una banda apoyada en los riffs y Zapata
demostró estar a la altura, ya que gran parte de la presión cae en el experimentado
guitarrista, quien le otorga el carácter versátil a la banda con cada secuencia
instrumental que toca. Goza de una gran libertad impulsada por su propio
abanico de influencias y esto se demuestra tanto en el trabajo más reciente,
como en sus actuaciones en vivo. Va por distintos géneros musicales, recogiendo
lo mejor de cada uno y contribuyendo a crear la experiencia alternativa de los
21.
La potencia de la banda corre por cargo de Miguel Cucurullo,
quien no se encierra en las estructuras establecidas por el metal y el rock. Notables
habilidades de percusión lo sumergen en un universo de posibilidades que
aprovecha, gracias a la cambiante estructura de la banda. Picantes golpes al
ride y al crash, maniobras que recorren los tom en fracciones de segundo, capacidad
de reacción en el acto ante los cambios en los temas y grandes aportes a las
transiciones y puentes. Podría seguir, pero creo que ya quedó claro que este músico
no jode…
El estilo de los 21 Gramos y otro de sus puntos fuertes
reside en Luca Landaburu y su cebada forma de descocerla en los graves.
Desde slaps que vienen directo de la fábrica del funk y el groove metal, hasta la
creación de estructuras pocas veces vistas en un bajista. Cualquier mito se rompe
a la hora de ver y escuchar sus habilidades: velocidad y distribución
impresionantes, bases fuera de lo común en el rock, pasos de baile mientras recorre
las cuatro cuerdas como un maestro. Actitud y talento, dos palabras que
intentan resumir su laburo y se quedan cortas.
Espero que te hayas quedado manija, porque hay excelentes
noticias para vos. ¿Cuáles son las próximas fechas?
4/11 (HOY) junto a Oncófago y Mitodian, quienes presentan “The
Darkest Timeline” en el Emergente de Almagro – 23:00hs
13/11 en el Metal Cumbión junto a Matto Grosso, 3C2C y Más
Fuertes en el Roxy de Palermo – 19:00hs
02/12 junto a Montañas, Era de Acuario, No Somos Nosotros y
Vulcana en el mítico Zadar de Wilde – 21:00hs
Y respecto al anuncio. Luego de nuestro próximo estreno en YouTube (Dogcumental de la Mermelada Indie), ¡Habrá un extenso video dedicado a los 21 Gramos y su notable 2022 desde Flores y el Uniclub!, estén más que atentos al canal. Hay Fiesta Siniestra para rato en Underdogs…
¡Les dejamos Varieté!

















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