Tenía que grabar cosas en Temperley antes de este evento, pero ambos ramales de tren fueron cancelados. Me mando directo desde el sur de zona sur hacia Parque Patricios. Me llamó la atención que Arkonte Records trabaje con varios artistas combativxs en su sello, por lo que la noche de su cumpleaños, el sábado 5 de noviembre, el destino era el Centro Cultural Victor Jara, nombrado en honor del cantautor de protesta chileno, asesinado por la gorra en plena dictadura.
Llego a las 23:30, la convocatoria era impresionante. Ya
habían pasado la mayoría de las bandas por el escenario. Mi objetivo era hacer
una cobertura completa de la parte final, tres formaciones caracterizadas por
el sonido experimental, sin etiquetas, muy distintas entre sí, aunque comparten
un punto en común, están abiertas a toda clase de posibilidad instrumental: Candy
Kane, Socorro y Winona Riders.
Una pinta artesanal del Jara más tarde y veía que Los Bilis empezaban a equiparse. La gente se agolpaba de a poco y yo sabía que iba a ser una noche movida, un estrecho límite entre stage y musicxs. Al momento que arrancaron a sonar, me voló la cabeza. Era la primera vez que escuche un sintetizador al ritmo del punk rock/ska que hacían, es algo complejo de explicar.
Presentaban su EP “Con Amor”, que tocaron por completo, a mi
me cebaba la onda de quienes se encargaban del teclado y los efectos, no
paraban de bailar mientras llenaban la melodía de sus luces. El vocalista transmitía
su inquieta energía por el lugar. Se sintió el clima de fiesta por el
cumpleañitos de Arkonte. Existía una sincronía con el público increíble.
Una piba se subió a cantar Conurbano, mientras la gente se
movía de un lado al otro. La identidad suburbana se siente mucho más en las
bandas caracterizadas por el agite. No hablamos de una organización de
vocalistas invitadxs: si te sabés la letra, subite. La libertad hecha recital,
todo en nombre de un buen momento y al mismo tiempo, reflexionar sobre como nos
percibe el porteño cuando cruzamos el Pueyrredón o la Gral. Paz.
Las canciones de su trabajo más reciente no tienen más de 2
minutos y aún así, en pocas palabras te comunican mucho. Un ejemplo de eso es
Riachuelo: “Tiraron abajo la casa de tu abuela y ahora construyeron una torre
de mierda”. También es la manera en la que su música atraviesa a lxs presentes,
Los Gigantes fue transmitido en vivo y está disponible acá abajo:
Se despidieron con Eva Perón, en un recital donde nadie paró
de saltar o hacer mosh en ningún momento, un espectáculo frenético y alocado,
¿Cómo puede ser que un bajo, una batería, un teclado, un sinte y dos voces
hagan tanto bardo?, una banda directa, contundente, al hueso pero aún más
compleja que eso. Quisiera que recuerden durante todo este texto, la próxima
canción que les voy a dejar abajo: “Si no querés que toque, sos Policía.”
Hay que prestarle atención a Los Bilis, son gente a la que escuchar
atentamente.
En fin, yo me empezaba a preguntar la forma en la que
tendría que sacar fotos y tomas de 7 musicxs, quienes se hicieron notar en la
movida por dar un show extravagante, en medio del inminente pogo, donde también
tenía que usar la lapicera. El Jara estaba lleno, todxs lo más cerca del
escenario posible. Los muñecxs malditxs de la noche, poseídxs por la
distorsionada y ruidosa psicodelía que generan. Era el momento de que se
manifieste Candy Kane.
Las viajantes melodías de las seis cuerdas las crean
Agustina “Aggi” Feller y Ulises Sandoval, quien divide sus atrapantes vocalizaciones
junto a Agustina D’ Angelo, encargada de su escalofriante pandereta y las
endemoniadas interpretaciones de “Lolo”. Orión transmuta las energías a su
sintetizador y la batería retumba por Malena Bonet.
Lo primero que hay que entender acá es el carácter
progresivo de la banda, yendo poco a poco a explotar cada concepto, tomándose
su tiempo para absorberte y que el sonido se vuelva uno con vos. Disociarte
va incrementando su atmosfera de penumbra mental, hasta que te podés ver
balanceándote de un lado a otro, escuchándote cantar “ya no se quien soy” al
unísono.
Lo cebado que fue transmitir en vivo Seed Mind
mientras todo el mundo saltaba atrás. Los gritos y movimientos desenfrenados de
Lolo. El sostenido bajo de Vidiri haciendo temblar el lugar, igual que los pies
de todxs rebotando en el suelo. ¿Dónde
lo pueden ver?, Acá:
Y no pararon ahí, fueron de lleno con 6, donde Bonet,
Feller y Sandoval coordinaban ese turbio riff mientras la vocalista tiraba su
casaca de Spacemen 3 al piso. D’ Angelo y Aggi metiendo coros siniestros en el
mismo mic, al mismo tiempo que la gente no paraba de agitarla. El baile de lxs
muñecxs malditxs estaba en su punto más alto, era el momento de desatar sus
mejores pasos…
Una risa macabra a medianoche, una mueca enfermiza detrás
del micrófono. Candy Kane te tiene En La Mira y ya no podés dejar de
moverte. El Jara entero estaba atrapado en una coreografía sin igual. La distorsionada
guitarra de Ulises siendo rasgada al ritmo de los pasos de una endemoniada
Lolo, quién en medio de todo el frenesí, saltó sin previo aviso a cantar desde
el pogo, en medio de un público completamente cebado.
Fui manijeando el Burning Candies por algunos meses y vi los
vídeos de Vivo Buenos Aires, sabía lo que podía esperar de esta orquesta de lo
incierto en vivo, sin embargo, mis expectativas fueron superadas, de manera
sonora y de manera expresiva, ni hablar el factor audiencia, que se dejó llevar
todo el tiempo. Es una sincronización casi paranormal la que tienen sus
integrantes, cada componente va por su cuenta y al mismo tiempo fluyen todos
hacia la conceptualización de cada canción, materializándola de la manera más absorbente
posible. La comunicación y conexión de sus 7 musicxs es algo que se ve pocas
veces.
En una crónica normal, arrancaríamos a repasar las
habilidades de sus integrantes, bien, esto es una editorial nacida de un
sentimiento particular a revelar pronto, la razón
del cambio del formato seguro ya la conocen si siguen el IG de Underdogs, caso contrario, quédate leyendo.
¿Qué te puedo contar de mi “cobertura” de Socorro?
Tienen raíces psicodélicas que transportan a través de
varios espectros musicales, con pedacitos tomados del funk, el shoegaze, el
post grunge y el rock sesentero clásico, entre varios géneros más. Hablo sobre
una banda que utiliza magistralmente los vastos recursos que les ofrece el
teclado, cobrando un lugar central en sus canciones. Entre mis canciones
favoritas se encuentran Dramatización y Sala de Espera, disponibles en su
EP homónimo que dejaré aquí abajo.
Respecto a los Winona Riders, la manija era importante. No
sólo estaba de cara a una de las bandas que más vine escuchando este tiempo,
hoy, son una parte importante de la revolución cultural que se viene dando en
el under. Una formación fuera de todo parámetro establecido por la hegemonía
musical, que no se estanca ni siquiera en sus propias estructuras, más bien, siempre
buscó ir más allá y gran parte de esa construcción instrumental, sucedió en sus
recitales. Mis colegas y el boca en boca afirman que se nutren del contexto
particular del recinto y un Victor Jara lleno, era mucha energía que
transmutar.
El fenómeno WR es complejo por si mismo. Las definiciones en
base a géneros y estilos se tornan simplistas. Podrías afirmar que hacen
“noise” pero no se quedan ahí, creo que “experimental” es el termino que mas se
acerca para describirles, al tratarse de un laburo de autodescubrimiento
constante. Incluso si quieren tener un aproximamiento a la experiencia, pueden
hacerlo desde los enfoques de Dopamina, su reciente videoclíp estreno y D.I.E (Dance in Ecstasy), en vivo
desde Niceto y grabado por Vivo Buenos Aires, canal que deberían seguir.
Hasta acá todo muy lindo, pero, ¿Notaste que no hay fotos o
información desde el festival?, Te pedí que recordaras una frase de los Bilis
más arriba. ¿Ya está?, bien, te cuento lo que pasó:
Aproximadamente eran las 2 de la mañana cuando Candy Kane le
dejo el escenario a Socorro, que acomodaban sus instrumentos en el stage. Me
voy a comprar una pinta artesanal a la barra cuando veo a tres oficiales de
civil, hostigando a los empleados del lugar. Querían los papeles legales, los
cuales les entregaron frente a mis ojos en una carpeta grande. No contentos con
eso, se metieron a la zona de la cocina a “realizar una inspección”, no sé con
que finalidad ya que personal sanitario no son, pero en fin…
Escucho a la multitud preguntarse cuando arranca Socorro,
pibes, pibas, disidencias, personas que venían de la marcha, el ambiente estaba
de diez, no había ningún skin haciendo bardo, estaba todo dándose de la mejor
manera, la gente esperaba por las dos bandas finales. De repente, la música
paró, las luces se prendieron. Un organizador nos vino a decir
“Gente, lo lamento, la policía dijo que tenemos que cortar
el evento o nos clausuran el lugar. Tenemos que salir todxs
afuera.”
Miren, cubro bandas hace 10 años. Si les digo que es la
primera vez que lo veo, miento. La diferencia es que antes no tenía un par de
años de universidad pública encima y comprendí el porqué pasó. ¿Qué es la
contracultura en sí?, aquello que se opone a la cultura establecida, basada en
la dominación y la sumisión, la cual no se ve a simple vista puesto a que son
varias las formas de hacerla efectiva.
Las diferencias entre el artista que llena estadios y la
banda que toca en el centro cultural, es que el primero se ajustó a los
lineamientos del mercado y salió a tocar para insertarse en él, alimentando aún
más a la hegemonía, basada en el consumo masivo, la superficialidad, la
creencia implícita de que no hay nada mas para hacer o cuestionarse.
Lxs artistas que se presentan en los centros culturales, en algún que otro barcito o hasta en la calle, en cambio, son conscientes de que están del lado marginado, asumieron aquella identidad “desviada” que señala el sociólogo Howard Becker en Outsiders y la hicieron propia. Sufrieron persecución por su forma de vestir, de pensar, de percibir al mundo o de amar, la mayoría fue víctima y testigo de los peores flagelos a lo largo de su vida, supo que el control social existía de las maneras más turbias y decidió intentar hacer algo distinto, buscar una alternativa a lo que ya está ahí. A ese sentido común legitimante de la persecución al disidente, el lugar de sometimiento de la mujer, la discriminación al extranjero y más expresiones hostiles, naturalizadas por varias generaciones y que aún siguen en pie.
Las estructuras sociales fueron determinadas por los
sectores dominantes y la gorra es a quien envían cuando existen subalternos con
voces fuertes, para silenciar aquellos espacios donde se intenta revolucionar
la cultura a favor de lxs oprimidxs. A Victor Jara lo fusiló la yuta por comunicar
la triste realidad de sus tiempos, hoy en día, el arma es la censura, pero el
objetivo sigue siendo el mismo. Ni los medios masivos logran reflejar la
sociedad de la manera que lo hace el arte y los cambios sociales arrancan por
una modificación en los paradigmas culturales. Está pasando y es acá. Por eso
vinieron.
Siempre que haya alguna injusticia, va a haber gente que se
plante. Siempre que haya algo que nos joda, va a haber alguien que
cante al respecto. Siempre habrá acordes que nos junten a todxs en un mismo
espacio y por unos minutos, nos hagan pensar que no somos lxs unicxs que
percibimos estas cosas. “Siempre le caen a los mismos lugares” escuché decir a varixs
musicxs, bien, ahora tienen una idea de porqué.
En medio de la bronca y todos esos flashbacks de recitales
interrumpidos por la yuta, pude hablarle a la cámara. Ahora lo hago desde acá, sin
tanta birra y frustración encima. El único motivo de clausura es nuestra existencia,
saben que somos quienes le muestran al mundo lo que realmente está sucediendo.
Nos quieren al margen, pero ya estamos acá y no nos pensamos callar. No
soportan la libertad y ya no soportamos que nos pisen. Agarrá tu instrumento,
tu micrófono, tu cuaderno o tu cámara, es tu momento.
¿A que suena la revolución?, no lo sé con certeza, trato de
responder esa pregunta cada vez que escribo acá. Pero las voces de gente y bandas que no
se piensan dejar censurar, seguro forman parte de su melodía. Y si no querés que toquen, sos policía.
Agradecimientos a Arkonte Records por su tremendo laburo del
lado de la contracultura, al personal del Jara por su notable atención y variedad
de productos. A cada fanzine y exposición. A las bandas por hablar conmigo a pesar
del horrible contexto y a Candy Kane, ya que finalmente pude laburar en una fecha
suya, ojalá haya una próxima, en mejores circunstancias.











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