Estas son las palabras del difunto boxeador Horacio
Accavallo, antes de que arranque “Piñas van, Piñas vienen” de 2 Minutos, una
influencia enorme para toda la camada punk. Ese sentimiento de bronca hacia lo
establecido que nació hace varias décadas y en la actualidad, se manifiesta en
las tres bandas de las que voy a ladrarles hoy, en primera persona. Esta
editorial va para el futuro de la escena.
Arranco carteleando que me fui a ver a Green Day, caigo
temprano como si los fuera a cubrir a ustedes. Entre la ranchada estaba Mateo
Ortíz de Dopaje, cuyo nombre quiero que recuerden. Sabía que Billy Idol venía
antes de los de Berkeley, pero el impacto que me representó ver a cuatro pibxs
calzarse los instrumentos y rockearla ante todo Vélez, es algo que jamás se
olvida. Ellxs eran los Bastardos del Under.
Karen Pérez y Peli Pasquini la agitan tanto
desde las voces como desde las cuerdas de la guitarra. A Román Gianico
lo presentaron como “El Pulpo” y lo dejó en claro tras la batería. Fernando
Arguello se encarga de las cuatro cuerdas graves y después de mandarle un
mensaje a Billie Joe, luego de que este les siguiera hace rato, arreglaron lo
necesario para dejar su marca en la historia el 11 de Septiembre de 2022.
Y más allá de la cuestión de telonear a tus ídolos, no es
de lo que se trata esto. Imaginate escuchar por primera vez que hay
guachinxs con la calle suficiente para saber que existen “corazones que
duermen en la calle” y que la codicia abunda en cada esquina. Que
hay chicxs de la edad de ellxs pidiendo limosna mientras el burgués pasea en
su auto de moda. Aquella emoción del momento se potencia, cuando sos
testigo de la Revolución Cultural sucediendo ante tus ojos.
No pasan los 20 años y ya tienen la conciencia para saber
que las cosas tienen que mejorar. Se rescataron de los múltiples golpes
que nos da la realidad y salieron a gritar que también, los chicos ya
están cansados de lo mismo. ¿Qué clase de futuro prometedor nos
espera si no salimos a cambiarlo nosotrxs? Lxs pibxs de Moreno lo entendieron
todo. Acá abajo tienen la prueba:
Dos bandas me tomaron por sorpresa una vuelta en Primer
Piso, habían invitado a los cebados de Grado 17 y también
compartieron tarima con los legendarios Riverstones. El lugar estaba
lleno de pibxs con ganas de poguear y agitar, sin embargo, el elemento clave
fue el contenido de sus letras. Hablamos de guachines que adquirieron la
conciencia suficiente, para salir a plantarse contra los mismos flagelos
sociales que nos joden a nosotres. Vos, yo, lxs boludxs grandes que todavía no
se rinden.
La próxima vez que los ví, fue en el festejo de los 12
años de Grado. 17 de Septiembre de 2022, una noche de película. Luego de
que bajara Severus, Dopaje tocaba de local en Florencio Varela. Facundo
Pistillo vocaliza. Mateo Ortíz le da a la bata. Franco Palacios
en la viola. Normalmente toca Javier en el bajo, pero Nicolás
Rivarola se encargó de los graves.
Ojo, la formación no es estática, a lo largo de todo el reci se van rotando y pasando los instrumentos entre sí, además de que sus letras van al hueso como el 2 de Riestra, es una cagada a palo de principio a fin, una jarra loca donde se combinan las realidades conurbanas, alguna que otra flashada acida y los mambos interpersonales.
Un ejemplo de dichos mambos es Asesina, con la que
arrancaron. ¿Quién no conoció a esa persona que parece disfrutar de dejar tu
mente en un círculo vicioso sin una conclusión?, Aquella doma psicológica
nacida de los impulsos controladores, traducida a metáforas criminales y un
pedido contundente al igual que su estribillo.
También tienen discos disponibles tanto en Spotify como en
Youtube. Su EP de 2021 y “Vamos como queremos…” de 2022. ¿Cuánta gente
sufrió el destino descrito en Lucas?, te cruzás con un gorrudo con ganas
de dispararle a algo y al segundo siguiente estás bailando con Fabián Show. ¿El
yuta?, impune. La bronca hacia los azules es un sentimiento común a todxs lxs
que venimos de la clase menos favorecida, la misma a la que salen a cagar a
palo en vez de cuidar. No soy externo a la realidad que canta Dopaje acá y creo
que vos tampoco. Los puntos son cinco y están pintados en cada esquina
conurbana, por algo es.
Y la realidad de la clase obrera es descrita en Esclavo
hasta el fin, donde relatan tu mismo viaje en el bondi, tu rutina, tus
preocupaciones, aquellas cosas en tu mente que no te dejan ni dormir, esa
presión constante a ser funcional cada segundo y la mayoría de las veces, con
la guita justa para subsistir. “No se puede vivir así” y los pendejos de
Varela lo tienen claro.
Incluso pueden partir de cualquier teoría flashera cuando
tratan de discutir sobre que carajo es el Obelisco, nuestro
impresionante monumento en el centro de la urbe, donde la mejor manera de
demostrar que venís desde afuera, es embobarte con esa tiza que se alza en
plena 9 de Julio. Esta mortal ver como combinan elementos desde el punki más
crudo, pasando por algo de Bad Brains y Black Flag, algún tinte de skate y
mucha incitación sonora al bardo. Pueden escucharlos ustedes mismos. Acá se los
dejo.
Y la última banda de esta editorial, son el trío de Vicente
López que viene haciendo ruido desde marzo y cada vez se hace notar más. La retorcida
premisa de No Va Peor corre a cargo de Ratín Vitalli en la
voz y el bajo, que a veces cambia cuerdas con el Dr. Dante Zuka, el
violero y corista. El batero de huevos bien puestos que cayó a Varela con una
casaca de Comunicaciones, es Gino Valerio.
“Levante la mano quien se quiere ir del país” preguntó el
Rata. “A todxs los que no levantaron la mano, bien ahí, aguante lxs que se
quedan” dijo, antes de arrancar Éxodo y demostrar que aún existe la
voluntad de lucharla en una Argentina jodida, con un contexto sociocultural difícil
y ni hablar del económico. ¿Podés revolucionar la cultura de tu gente si te
convertís en otro boludo más que se va a España?, los pendejos te la hacen
re corta, hay que plantarse, no queda otra.
Incluso te llega a sorprender la manera en la que pueden
interpretar realidades externas a ellos, pero que adoptan como suyas porque
forman parte del enfermizo día a día. El Doctor y Gino le metían de lleno a sus
instrumentos, mientras Vitali se ponía en la piel de otra piba que no llegó a
casa, culpa de algún violador de mierda. Imagínate que se corten los versos
desenfrenados y el compás cambie antes de un triste estribillo: “Mamá, no
fue tu culpa…por favor…¡seguí mi lucha!”, esta es la escena emergente que
se quiere difundir, una con conciencia y empatía. Menos de 20 años y son más vivos
que varixs pajerxs sueltos en el ambiente.
Y justo esa noche habían estrenado El Viajero, una
canción dedicada a todxs lxs que recorremos media provincia para ir a bancar a
las bandas emergentes, cosa que Underdogs entiende de lleno. La música es la
pasión que despierta las más grandes voluntades y son los hechos, la prueba de
ese sentimiento, hechos como quedarte en pelotas con la SUBE a 20 barrios de tu
casa, esperar en la parada del bondi con tus instrumentos, saltar el molinete
para llegar a tu destino, donde te esperan las máximas expresiones artísticas que
vas a ver en tu vida. ¿Me vas a negar que estos pibes la tienen clara?
Imaginate lo que sería estar en la piel del forro de Darío
al escuchar que ahora una banda de gente sabe que le cagó guita a medio mundo. ¿Dónde
está la plata del viejo de Ratita?, un Corsa hecho mierda y un profesor cagón
que se fuga como todo hincha de Atlanta a la hora de poner huevos (acá escribe
un Funebrero, carajo.). Ni el alcohol ni mudarse a Liverpool va a cambiar el
hecho de que ahora, los pendejos lo putean de frente. “Darío, compadre, la
concha de tu madre” se escuchó en todo el Antro.
El escritor Martín Servelli arranca “Dios del Underground”
de la siguiente manera: “Mi amigo el Mono piensa que ya perdimos la capacidad
de sorprendernos con la música. (…) Yo trato de probarle lo contrario. Que este
año basta para convencerse de que todo está por hacerse de nuevo. Que hoy es
temprano, los chicos y las chicas se levantaron con la música de la noche en la
cabeza. Van a juntarse mas tarde. Llevan las servilletas del bar y las hojas
del block Rivadavia donde anotaron las palabras y los tonos para no olvidárselos.”
Y esas mismas hojas Rivadavia son las que vieron los
primeros versos de estas bandas, originarias desde barrios suburbanos como
Moreno, Vicente López y Varela, donde compartieron vivencias similares y se rescataron
de que la manera más efectiva de contarle al mundo lo que pasa, es cazando los
palillos, las púas, los micrófonos y lanzándose al escenario. No hay otra. ¿Por
qué los junté en esta editorial?, la razón es esta:
Hoy, en la fecha del primer cumpleaños de Underdogs, 29 de
Octubre a las 20hs, lxs Bastardos, Dopaje y No Va Peor van a estar presentándose
en la fiesta de disfraces del Espacio Cultural Moscú. Esto queda en Av. Córdoba
al 4335 y la entrada cuesta 300$. También van a estar exponiendo lxs colegas de
Encontrarse es un Mambo, un fanzine hecho a mano que te recuerda a los medios
que lograron consolidar al Seattle noventero.
La primera parte del festejo de mi medio, debió ser de esta manera. Haciéndole saber a todxs ustedes, músicxs, seguidores y colegas de prensa, que la Revolución Cultural ya está sucediendo y son estos guachxs, lxs que te hacen posible soñar con un mejor mañana para la cultura alternativa. Donde la realidad te deje de golpear y las patrullas policiales también. Dónde el miedo pase para el lado de la gorra, la corrupción y los opresores de todo tipo. Dónde la esperanza de seguir luchando se encienda, con los acordes de algún pendejx que no piensa bajar los brazos.












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