6 de agosto, San Cristóbal, CABA.
Una bicisenda bajo la autopista 25 de Mayo tuvo mucho
tráfico ese día, ya que se llevó a cabo la Ride Night Party en Casa Cultural
Rincón. El evento fue organizado por la R-28 Crew y contó con varias actividades, entre las que destacamos las exposiciones fotográficas, proyecciones, difusión
de emprendimientos y por supuesto, la música en vivo: Jesús Navarro, Siempre es
Viernes y Bios fueron parte de la noche de las bicis.
Los asistentes dejaban sus rodados al fondo, pasando por
los stands de emprendimientos y la barra. En la parte derecha tenías la puerta
hacia el escenario, donde Jesús Navarro nos demostró el verdadero poder de la
cultura. Este cantautor, si bien nos regalaba agradables melodías en lo que
respecta a lo instrumental, sus letras estaban llenas de contenido fuerte.
Él entiende que la música trasciende fronteras y sabe que puede utilizarse como una herramienta para concientizar, para mostrar aquellas cosas que no se ven a simple vista. Las temáticas de sus canciones van desde la protesta hasta las relaciones interpersonales. Puede ir desde el reggae hasta el pop/rock y posee mucha variedad de interpretación vocal.
Terminado el acústico, era momento de la primera banda. Siempre es Viernes se caracteriza por su sonido punkrockero influenciado por la vieja escuela nacional, como Cadena Perpetua o Attaque 77. Sus letras están cargadas de historias de calle y lucha, vivencias que quienes crecimos en el conurbano, conocemos desde cerca.
Brian Patiño canta y lleva la guitarra rítmica, Miguel “Tintero” Guerra se encarga del bajo, en la batería tenemos a Mariano Tapia y el violero principal es Nicolás González.
Los Tripulantes tiene mucha carga emocional, trata de la búsqueda del amor por uno mismo y el camino que conlleva encontrarse, el cual también está lleno de tristezas: “En vino y marihuana encontraste libertad, de esos momentos de dolor y soledad. Tristes realidades, amigos que se olvidaron y una familia llena de oportunistas fantasmas…”
La confianza y el espíritu de lucha también son temas a tratar en Florecer, donde notamos aquella capacidad que tiene el vocalista de saber contar historias e interpretarlas a través de la música con el uso de los tonos, transmitiendo el espíritu inspirador de la canción. Hermanos forma parte de aquellas letras que muestran la cruda realidad de muchas familias de clase baja, que no tienen las mismas oportunidades laborales y académicas que el resto.
Pónganse de pie para uno de los himnos nacionales, Vencedores Vencidos al estilo Viernes fue tremendo, lo tocaron a los chapazos, eso sentó el clima para otro de los temas fuertes de los Siempre: Puro Cuento, que habla sobre la lucha de clases desde el lado del barrio, la falta de oportunidades y la criminalización hacia la protesta por parte de los de arriba. Siguieron rompiendo todo con una cebada versión de Johnny B. Goode cantada por González.
La potencia con la que interpretan el desamor en Invierno es digna de remarcar, una letra tan sentimental, vocalizada con tanta pasión y con una melodía igual de cebada. Luego, entre las palmas del público, Noches cautivó a todo Casa Rincón, generando un momento emotivo que cerró con El oro es nuestro, mostrando su lado más skate punk mientras le cantaban a la revancha de vivir, la esperanza de seguir luchando.
Homenajeando a dos de las bandas más grandes del punk argentino, Amor Suicida de 2 Minutos y No Mires al Cielo de Cadena Perpetua fueron los últimos covers que sonaron antes del gran final.
“Perdí mil veces pero estoy acá, suelo ganar y volver a fallar, y en tantas derrotas mi corazón nunca supo perder” dice una de las estrofas de Corazón de Alquitrán, inspiradora canción con la que Siempre es Viernes se despidió. Les invitamos a seguirlos en Instagram y Youtube, como también a escuchar Florecer, disponible en Spotify.
Llegada la medianoche, el telón se abre nuevamente, la electrizante guitarra de Martín Avellaneda colisiona con la potente bata de Daniel Bisignano y el virtuoso bajo de Sebastián Bonet, mientras Antonela Poletto se revela lista para vocalizar. Bios está en la casa y arranca con Volver a Cero, para empezar de nuevo a demostrar porqué la están rompiendo en la escena.
El riff de Margarita detona Rincón mientras se nota una tremenda característica de la formación. Lxs cuatro parecen cargar sus energías a medida que se impregnan del escenario y el contexto, impresionando a un nuevo público, la combinación de las estrofas de la cantante con la explosión instrumental luego del último “¡No quiero ver, no quiero ser parte!”
Hay que apreciar los cambios de clima bien llevados por Bonet y Bisignano cuando la banda prendió fuego el lugar con Incendio, una de las canciones más pasionales de Bios. Ellos sostienen la estructura y preparan el camino hacia el estribillo. Pasar del tranquilo “Abrazame, hasta extinguirme, me quedaré…” al abrupto “Busco la carne y el papel…” en un segundo, generando aquel vértigo sentimental, impresionante.
Una de las canciones más emblemáticas del rock nacional también formó parte del repertorio, Plan B de Massacre, antes de una de las favoritas del público, Interestelar, donde vimos en acción el choque cósmico de los músicos de las cuerdas y como desembocaron en la enérgica performance de la formación, que desplegaba talento en un Rincón lleno.
Esta mortal la construcción melódica que tiene Fuego Abierto y como refuerza el carácter alternativo de la banda. Desde los acordes de Sebastián y los bombos de Daniel en la parte “relajada” del tema, hasta el tremendo solo de Martín, luego de las poderosas notas sostenidas de Antonela, nos hacen manijear una futura versión de estudio.
Y la despedida vino en dos partes, primero, fueron por todo con All my Life, cover de los Foo Fighters. Cerraron con otra canción inédita de la banda, Resistir, donde fuimos testigos una última vez del lado más combativo y pesado de Bios. Riffs brutales y un descomunal despliegue de percusión con vocales bien hacia el frente. Buena manera de terminar ante los aplausos de la Ride Night Party.
Sebastián es la clase de bajista que una formación alternativa necesita. Logra llevar bien el protagonismo que cobra en algunos fragmentos, construir la estructura de las canciones hacia los puntos clave y aprovechar todas las posibilidades que le ofrecen las cuerdas graves. Los cambios de clima y el aumento de la intensidad entre puentes y estribillos no son un problema para él.
En una formación que se caracteriza por el cambio, las estructuras complejas y cuestiones de análisis musical más técnico, el rol de Daniel es fundamental. La potencia, la fuerza de choque de Bios y la capacidad adaptativa de la banda, residen en la habilidad que tiene el baterista de interpretar esos cambios, con interesantes combinaciones de platillos y bombos.
Es necesario también poder volar, a la hora de aprovechar los recursos que se permiten en el rock alternativo, a la hora de potenciar lo que pueden hacer las seis cuerdas. Martín entendió toda esa parte y se nota en la manera que tiene de tocar, viajando por el espectro pesado, melódico y psicodélico de la guitarra. Convergen muchos estilos en él.
La interpretación vocal es una tarea compleja y ni hablar de la expresión conceptual de las letras. Antonela puede dramatizar, canalizar y transmitir la energía de las canciones en ambos campos mencionados. Logra una performance descomunal e incluso puede cambiar radicalmente su voz entre estrofas, denotando un amplio conocimiento o experiencia como cantante.
Les invitamos a seguir a Bios en Instagram, Youtube y a escuchar su material en Spotify. ¡Estén atentos a sus redes!, podrían tener novedades pronto.





















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