Retomando lo planteado en la primera parte, estamos frente a una de las expresiones culturales más contundentes de lucha feminista y disidente vistas en la escena emergente actual. Ante evidentes signos de dominación patriarcal naturalizados por la sociedad, la música se convierte en una de las formas más eficientes de poner aquellas violencias simbólicas en el foco de debate.
Existen algunos puntos en común en las próximas bandas que tocaron en la Riot Undergrounge, al igual que con aquellas formaciones que inspiraron al movimiento Riot Grrl. Recordemos que surge como respuesta ante la violenta cultura machista y la evidente opresión que hoy en día sigue vigente, tornando necesaria la existencia de una identidad colectiva que movilice a plantarse ante estos flagelos sociales.
Era una noche para romper todo y Cruda lo sabía. Este trio formado
en 2007, actualmente está compuesto de Meri en la guitarra y voz, Shis en el
bajo y Mali en la batería.
Hablamos de un sonido agresivo, distorsionado, cercano al de Babes in Toyland y los inicios de L7. Melodías incitadoras al agite y la liberación, acompañadas de una performance arrasadora, con letras que no sólo van al hueso, si no que también expresan parte de la identidad Riot.
“Y yo no soy, tu girlie chick, tu techno porn, tu wannabe” es un grito de guerra que forma parte de Compasión, tema que se planta ante la falta de responsabilidad afectiva. Una de las cuestiones que ellas tratan junto a la libertad sexual y combatir aquellas actitudes misóginas presentes en las relaciones personales.
Las ciencias sociales afirman que el patriarcado encuentra parte de su supervivencia, en la reproducción de patrones de comportamiento dominante en el contexto de la intimidad. Cruda es una expresión de cansancio ante el abuso sexual y toda forma de control social como las mencionadas en Alabama, canción a la que hay que prestar especial atención.
Meri aprovecha las libertades que ofrece el grunge y añade improvisaciones melódicas tanto en los momentos donde se pudre como también cuando acompaña sus distorsionados acordes con su enérgica voz.
Shis se adapta a las transiciones abruptas entre estrofas, estribillos y partes instrumentales sin perder el enfoque y la precisión, cosa que es remarcable cuando se trata de alternar las distintas velocidades de cada parte de sus temas.
Mali logra generar los cambios constantes en la estructura de la banda, sabe ir de manera progresiva a romper la bata, no al abrupto estilo Ramone, más bien de a poco y de manera distribuida.
Siguiendo esta Undergrounge especial se encuentra Mi Vida Loca. Quizás ya conozcan a Luciana Caballero y a Rodrigo Zeballos, que ya sonaron en el homenaje a Brody Dalle. Ella canta y toca una de las guitarras mientras que él es el bajista. Mariano Polo en la batería y Pablo Perry en las otras seis cuerdas.
Hay cierta mezcla entre el punk y el rock clásico con una gran carga emocional encima. Eso se transmite en la actitud que toman lxs artistas en el escenario. Logran un clima de fiesta impresionante mientras que cantan sobre sentimientos propios de la comunidad alternativa tales como el autoestima y la búsqueda de identidad, generando reciprocidad con la audiencia.
Un ejemplo de ello fue Imperfecto, que trata sobre los prejuicios y como influyen en las personas, dejando un mensaje de aceptación propia.
Incluso se dieron el lujo de reversionar algunos himnos como Bonzo Goes to Bitburg de Ramones e Hybrid Moments de Mistfits, en unas interpretaciones destacadas por darles su toque propio. Otro de los puntos donde se pone de manifiesto el talento de la banda fue en Equivocarse no es perder.
Esta no es la típica banda punk que se encierra exclusivamente en su propio universo, más bien goza de una amplia capacidad interpretativa para sumarle otros elementos que la acercan más a la segunda oleada del género, caracterizada por la variedad de recursos.
Incluso dicha interpretación se potencia en la manera que
tiene Luciana de cantar sobre los flagelos sociales y el combate interno
de los mismos, cosa que forma parte también de aquellas luchas condicionadas
por la criminalización y marginalización de las identidades colectivas
alternativas. Lo que leiste respecto a su voz en la primera parte, se potenció en el subsuelo.
Al escribir sobre la Riot en particular, el protagonismo es de las mujeres en este caso. Pero los músicos que rodearon tanto a Caballero como a la próxima vocalista, tienen en común el hecho de mezclar sus distantes influencias musicales y dales el carácter alternativo a sus respectivas bandas. En futuros informes profundizaremos más al respecto.
Continuando el festival, pudimos ver como Martín Avellaneda afinaba
su guitarra y Sebastián Bonet se calzaba el bajo mientras Daniel Bisignano se
acomodaba en la batería y arrancaban juntos a tocar Volver a Cero, antes
de que Antonela Poletto saliera con todo a cantar. Era el momento de Bios.
El punto central aquí es la interpretación en cada uno de sus aspectos como banda. Tenemos una fuerte presencia de las cuerdas graves, que le añaden un elemento pesado a su sonido. También contamos con un violero que da rienda suelta a su creatividad, otorgando melodías electrizantes. Finalmente, existe un notable desarrollo progresivo de la bata.
“Ya no quiero conformarme, aunque duela lo que duela” dice Pulsión, una de las letras más fuertes de Bios, donde Poletto eleva su voz al cielo y le transmite el mensaje no sólo a Casa Colombo, si no al mundo: “Una idea está creciendo, cuestionando todo aquello que creí. Ese eco pide a gritos, enfrentarte a este dominio”.
Como leen, el control social forma parte de sus letras y también la inspiración de luchar contra el mismo. También se tratan las relaciones interpersonales desde varios ejes, como en Interestelar del EP Estoico (2019) o Epifanía de Introspeción (2018). Aquella movilización de los distintos sentimientos humanos requiere de una interprete especial y es ahí donde entra en juego lo próximo.
Antonela canaliza la energía musical de una manera pocas veces vista, entrando en aquel tipo de cantante que combina un amplio conocimiento de su rango vocal con una performance increíble, expresando cada letra y sonido de tal forma que contagia a sus compañeros y a quien la vea en vivo. Ella es un ejemplo de compromiso con su arte y versatilidad para transmitirlo.
Uno de los mejores momentos de la Riot Undergrounge, fue
cuando arrancaron a tocar Violet de Hole. Ahí se sumó Meri a
cantar junto a la banda, dándonos un crossover único entre Bios y Cruda. Rock
alternativo y riot punk, sin distancias, demostrando que más allá de las
diferencias musicales, todo forma parte de la misma lucha.
¿De que manera se tendría que cerrar una noche tan cebada?, con Foolanas, por supuesto. Si recuerdan la crónica de la triple fecha del Emergente, se dejó en claro que no pueden ser encasilladas en un solo género. La guitarra y la voz van a cargo de Maira Gómez, las cuerdas del bajo son de Romina Díaz, quien está en la batería es Aldana Cilifrese.
Es el mejor momento de la banda formada en 2018 y este recital tuvo algo de especial. Arrancaron de lleno con Sin Fluir y Hoy Renuncio, donde demostraron tanta confianza en si mismas que no pudieron evitar dar un espectáculo mientras tocaban. Sabían que “el rock es de las pibas” y esa noche, mucho más.
Otra de las canciones agitadas por el publico fue Frivolidad, donde apreciamos la versatilidad musical de las Foo, al mismo tiempo que se contagiaban de las palmas de Casa Colombo y armaban una fiesta. Es notable la forma que tuvieron de desinhibirse en estos últimos shows, como si hubieran trascendido varios limites a la hora de expresarse.
Le siguió la progresiva Everyday para dar paso a una de las letras puntuales de esta banda. Resilencia puede interpretarse de varias maneras, pero la cuestión central emerge en el grito de liberación del estribillo. Estamos de cara a un cambio en la forma de percibir las relaciones interpersonales y se dejó de naturalizar cualquier tipo de vinculo basado en la dominación. “Estás jugando de nuevo, en terreno ajeno, ni se te ocurra acercarte, no te tengo miedo…”
Circulo Vicioso nos muestra parte del costado oscuro de la banda, con un sonido más agresivo que el resto del repertorio. Huellas de Barro en el Arcoiris es un viaje lisérgico iniciado por Cilifrese y Díaz que sirve para evidenciar la fortaleza musical de la banda, cosa que explota cuando Gómez entra para asegurar el cebado recorrido hacia el explosivo final del tema.
Antes del cierre, vamos a dejar en claro algo. La evolución que logró Foolanas en todos sus niveles es para remarcar. Lograron encontrar sus puntos fuertes y los entrenaron al máximo posible.
Romina sigue yendo más allá de los limites
convencionales del bajo y lo demuestra a la hora de cobrar protagonismo en los
temas más exigentes en cuanto a velocidad y cambios.
Aldana está completamente desatada y reafirma el hecho de que es una de las bateras más cebadas de la escena, alternando entre romper todo en los bombos y agitar al publico para que haga lo mismo.
Maira destaca tanto en la precisa distribución de efectos y sonidos en la guitarra a la hora de construir la estructura de un tema, cómo también cuando interpreta las fuertes letras del trío, sosteniendo sus notables vocalizaciones, furiosas cuando deben serlo, al igual que sus acordes.
Finalizando la lista, sonó el himno que le hizo saber a las pibas de todo el mundo que no estaban solas: Rebel Girl representa al movimiento Riot Grrl y la gran influencia de Bikini Kill fue parte de lo que inició esta lucha cultural. Pretend We’re Dead fue en honor a otra gran inspiración de las Foo, las L7. Cerraron con Aneurysm junto a Daira, sin los Tripulantes.
La autogestión y difusión de la contracultura llevo al feminismo desde el área académica hacia el ámbito artístico. Las cuestiones tales como las formas de violencia sexual, física y simbólica son los puntos que se repiten en cada canción. El control social cobra forma cuando la caga a palo a Alabama por querer ser una puta elegante o la sociedad te tilda de Imperfecto por ser fiel a vos mismx. Aunque duela lo que duela, la idea principal es no doblegarse. La opresión patriarcal está perdiendo todo el soporte y el escenario ya no es más terreno ajeno para las chicas.
La Riot Undergrounge en Casa Colombo fue un espacio donde se recordó la importancia de la lucha de las pibas, quienes buscan romper con las estructuras establecidas hace siglos por el poder. Dicha pelea se da en varios frentes y este es uno central, ya que la música logra comunicar de manera directa las ideas, logrando educarnos a nosotros y develando los crimenes de odio que las personas deciden ignorar, mientras se indignan por las protestas que surgen en respuesta a tanta crueldad naturalizada.
Es así como de a poco, el rock expulsa la vieja cultura del vigor masculino, para darle paso a una nueva era de diversidad. No fue un festival, fue una completa expresión de sororidad que acortó todas las distancias entre estilos musicales y las unió a todas en la misma identidad colectiva. La misma que construye el camino hacia una sociedad menos violenta y más empática, basada en el respeto por lxs otrxs.
Así es como se cimienta una revolución cultural desde abajo…
Hay mucho que aprender de ellas.
Redes de las bandas:
Cruda: Linktree
Mi Vida Loca: Instagram – Youtube
Bios: Linktree
Agradecimientos:
Al staff de Casa Colombo por la asistencia en la cobertura y
a Ámbar Violeta PH por el compañerismo y por ser una de las riot grrls de la
prensa emergente.
























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