Luna de Avellaneda, pt.2 - Algo para vos

 25 de febrero, Wilde.


Misil había explotado el lugar, Zadar Club ya estaba lleno. La noche era del agite, las casacas negras y el ruido del recinto te lo hacían saber. Se presentaba en vivo “Algo Para Mí”, a días de haber sido estrenado en Youtube. Después de más de una década de autogestión y lucha, finalmente, Grado 17 tuvo su Luna de Avellaneda.


Si bien los primeros años de la formación viraban exclusivamente al punk rock Ramón, actualmente podemos encontrar más de la influencia del Green Day de Kerplunk/Dookie, Cadena Perpetua y The Clash, por mencionar algunos ejemplos.

La banda de Florencio Varela esta compuesta por Johnny García en la voz y segunda guitarra, mientras que de las primeras cuerdas y la segunda voz se encarga Adrían Duete. El bajo va por cuenta de Diego “Jimmy” Duete y en la batería se encuentra Jonathan “Frenchi” Paz.


Ante una masa de gente, el telón comenzó a abrirse en medianoche mientras sonaba “Another One Bites the Dust” de Queen. Una figura misteriosa y encapuchada arrancó a pedir palmas, el público le respondió con todo: sabía lo que se venía. Al momento que se retiró del escenario, la melodía de los Cazafantasmas se hizo eco en el lugar. Los cuatro miembros de Grado salieron uno por uno y la multitud se volvió loca…

Se agudizaban tus sentidos y tu corazón latía con rapidez, fueron tres años de espera que culminaron en “Algo para mí”. Si los presentes estaban manija, imagínate los pibes, lo demostraron en aquella magnifica transición instrumental que va desde las líneas de bajo de Jimmy hasta el solo de Adrián incitado por el retumbar de los bombos de Frenchi. Que arranque el pogo.


Luego de presentar a la banda, Johnny arremetió con el riff de “Ya no quiero nada”, mientras aprovechaba las partes instrumentales para coordinar movimientos con sus compañeros, en un despliegue de performance cebado. Todo esto potenciado por la sincronización coral que tiene con el Duete de la guitarra. Un cantante muy inquieto, no lo podés tener en un solo lugar.

Una de las letras más interpelantes de los 17 es “Desconectado”, podría describirse como el pedido de ayuda de un loco consumido por sus mambos. Además de tener aquellos breaks musicales marcados por la bata que fueron potenciados sobre el escenario. Acá pudimos apreciar que Adrián goza del tipo de voz que le permite interpretar los sentimientos del tema. No fue el único momento.


Pero, por las noches él… se transformaba en un lobo, mientras la luna azotaba su mirada” es lo que podría describir a Grado cuando rompieron todo con “Magic Purple”, el gran favorito de la gente. La furia de aquellos acordes de viola en esa parte ascendente, donde observabas a Paz demoler los bombos, como si se contagiara de cada topetazo punki del pogo masivo. Los coros finales de García que ambientaban el giro de las crestas y tachas presentes… Tendría que hacerle una crónica aparte a este momento. Fue deslumbrante.

Si sigo con la línea del potencial lirico de la banda, “El Tiempo Corre Deprisa” es otra de las canciones clave, ya que llama a revolucionar la cultura establecida. Underdogs pudo registrarla y aquí abajo se las dejo. Véanlo por su cuenta:


Les ladro una consulta: ¿Puede una canción de amor entrar entre tanto agite?, la respuesta es sí. Es que la carga emotiva de “Quiero Poder” se siente en la doble vocalización de Johnny y Adrían. Si bien es algo más “lenta” comparada a otras canciones del setlist, este poema a los sentimientos logró cautivar al lugar. Más de una cresta alguna vez quiso “correr como un caballo, que sea libre en verano” y eso se notaba.


La noche también tuvo nostalgia, ya que pasó un largo tiempo desde el ultimo recital de Grado. Entre tanta Rueda del Under y pogo bajo piñatas, los 17 se hicieron algunos amigos. Uno de ellos fue Gabriel Leyes de Misil, antiguo compañero de Jimmy en Severus.

Mientras el invitado se calzaba la guitarra, Johnny le dedicaba el siguiente tema a quienes cayeron luchando por el arte, ya que “podrán pasar mil años, verás muchos caer, pero si nos juntamos, no nos van a detener”. Attaque 77 es una gran influencia para la banda y “Donde las águilas se atreven”, un himno que el público sintió en la piel y no dudó en entonarlo.


Cuando llegó el turno de “Tu Vanidad”, se vio la gran habilidad que tiene la banda de manejar transiciones de velocidad con total coordinación. A su vez, la potencia que genera escuchar en vivo las notas vocales sostenidas con el juego de batería de Frenchi te vuela totalmente la cabeza. Un frenesí constante.

Para descansar un poco de tanto bardo, hubo un pequeño intermedio. Se proyectó un video que mostró todo el recorrido de Grado. Desde el primer reci del Polimodal 10, hasta la grabación y publicación del disco. Más de una década resumida con “It’s a Long Way to The Top” de AC/DC de fondo. Los seguidores estaban emocionados, sabían que la mayoría estuvo ahí.

Igual, creo yo que el intermedio fue a propósito, por que volvieron y para romper todo. No sólo la banda subió al escenario, también lo hicieron dos eminencias de la movida emergente sureña: el guitarrista luthier Javier Endrizzi, junto al “mago” de los sonidos y la batería Misael Osso, ambos de Glenda y El Laboratorio Estudio, lugar donde los 17 grabaron el disco.


De hecho, el herrero de instrumentos forjó una viola especial para tocar “Spiderman”. Un cover de Ramones que volvió a detonar Zadar. La fusión de estilos acompañada del headbanging constante de Endrizzi y la maestría de Osso potenció el sentido arácnido de Jimmy, que la riffeo como el Parker de Tobey. La cara de García mientras cantaba lo decía todo: eso fue único.

Con los cuatro de Grado de vuelta en posición, era momento de arrancar con los clásicos. “Que Mal” es esa canción escrita ayer que permanece vigente hoy y seguro mañana. Un poco más rockandrollera que la vieja versión, esta oda al desgaste mental de vivir en situaciones jodidas llegó justo para pudrirla.

Otro momento emocional fue cuando sonó “El Rock en Tus Venas”, ya que solía ser la cortina de un entrañable programa de radio donde se difundían bandas emergentes. Quizá este perro ladró de cachorro ahí, pero esa es otra historia. Grado dedicó la canción a los Cárdenas, fundadores del show, antes de salir a tocarla con el corazón en la mano. Notable bajo de Duete.


Para finalizar el bloque clásico, llegó una bomba: “Black Ops” y su doble sentido explosivo invocó rondas de casacas negras saltando por todas partes. Uno de los temas mas exigentes de la formación, donde todos sus miembros fueron obligados a desplegar la artillería pesada. Sin pensar, los varelenses te sacaban a pasear. Tremenda versión en vivo.


Infierno Desierto” fue un éxito al momento de su lanzamiento, por lo que no podía faltar. Con el chocante video de fondo, Adrián mostró toda su capacidad interpretativa en la voz, al mismo tiempo que sacaba chispas a sus cuerdas. Con una letra tan cargada de bronca, Frenchi arremetió con todo. Transmitir la pasión al público, ese es un punto fuerte de la banda.

Sin embargo, “nada dura para siempre” y los recitales no son una excepción. El lado B del amor hizo presencia cuando arrancó a sonar “No Sé”, la canción más sentimental de los sureños. Sabrá Zadar cuantas almas acompañaron a Johnny en ese estribillo tan directo. Todos los corazones y puños en alto, todas las sonrisas y aplausos de las masas… ¿Cómo se iban a ir sin tocar una más?

Después de que Jimmy amagara en el bajo “Un día más en la escuela”, canción que no entró en el disco, la banda terminó su noche con uno de los covers que más tocaron en su historia: “Hacelo por mí” de Attaque 77. La combinación de ambas canciones al final del setlist logró emocionar a cada uno de los presentes. Nadie que haya estado el 25 de febrero en Wilde, se olvidará de la Luna de Avellaneda de Grado 17.


En cuanto a los puntos fuertes de cada miembro…

Johnny rompe con la imagen del guitarrista/cantante estático. Si bien su talento vocal cada vez va más allá en cuanto a interpretación, duración, alturas y dificultad, el poder que le otorgan sus cuerdas lo incita a expresar sus sonidos con el cuerpo, como si viniera de la escuela de Chuck Berry y el rock clásico. También aprovecha la reciprocidad con el público para generar agite constante. La concentración que implica llevar tres tareas a la vez y lograr ejecutarlas sin problemas, debe ser registrada.

De la escuela de Dee Dee Ramone y Mike Drint aprendió Jimmy Duete, cuyo trabajo constante en desbloquear las variantes de su instrumento dio sus frutos. En esta formación el bajo no está en un segundo plano y Diego lo hace protagonista en más de una ocasión. Nunca baja la guardia ante las transiciones y rupturas que llevan estas canciones, tampoco se queda en las bases convencionales de graves. No ladramos de velocidad y precisión solamente, también de habilidad y técnica.


Respecto a Adrián, cuyo estilo parece ser influenciado por Cadena Perpetua, hay que dividirlo en dos partes. Su capacidad de interpretación es inmensa a la hora de expresar emociones hechas letras, ya que su voz está codo a codo con la de García y a su vez, tiene su propio estilo característico, por eso ambos se reparten varias partes de canciones entre sí: la confianza que genera el talento del otro. ¿Cómo guitarrista?, un cebado, lo demuestra en cada riff, solo, freno y barrida que toca. Más picante que sushi con wasabi, tanto en el micrófono como en las seis cuerdas. Completo.


En cuanto a Frenchi, podrá llamarse Paz pero está preparado para la guerra. Le entregó el corazón a la batería, dejando la vara impuesta en el disco por las nubes. Lejos está de ser el clásico baterista punk rock cuando juega con el ride, los platos, el crash y cada bombo con una enorme potencia y velocidad. Es el impulso que necesita una banda con tanto agite, la razón por la que las casacas negras quieren chocarse. Un titán de los palillos.


Si quieren saber más de Grado 17, les vamos a dejar el “Algo para mí” entero aquí abajo, junto con la entrevista de Underdogs relacionada al proceso de grabación del disco. Si quieren comprobar que la cobertura es verídica, háganse un espacio en Mayo, por que el 14 van a ir a tirar el Club Tucumán por la ventana. Fecha a confirmar, así que atentos a sus redes.

*Cobertura dedicada a Maki, José, Robert, Misa, Javier, W. Andrés, Misil 79, Zadar Club y a todos aquellos que hicieron posible este recital, ya que sin estrellas, la Luna no brilla del todo. A la revolución cultural, que inició al momento de conocer a estos pibes, al Rock en tus Venas, por tanto aprendizaje...

Y también a quien me enseñó a vivir, a pesar de haber aprendido tarde. Sin el recuerdo de tus palabras, esta página no existiría. Gracias por todo. 

 




Comentarios

  1. Gracias por la onda sencillez y el afecto con el que realizas este laburo , me llevaron denuevo ahi tus relatos , es lo que te hace un escritor geniuno , felicitaciones!!. Ojala puedas crubrir cada una de nuestras fechas , ni hablar que seras la prensa escrita de Grado 17. Aplausos!!!

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