La Gran Disputa de Marquee pt.2: Debotox voló el Marquee en mil pedazos

A la hora de presentar un disco, una banda está obligada a dejar una marca en su historia. En especial cuando se trata de “La Disputa Más Grande del Arte”, una lucha que Debotox supo llevar muy bien hacia este punto clave de sus carreras. Mariano Rayo en el bajo y la voz, Adrián Titán en la guitarra, Julio Rey en la batería: ¿Cómo les fue en el Marquee?


Eran las 00:25 cuando entre ovaciones y aplausos de un recinto lleno, el trío salió al escenario a romper todo con “Imagen”. El Rey se sentía en su trono, fue instantánea la manera en la que se contagió del agite, tanto que entre los gritos de la gente se escuchaba que “trajo los rifles”. Seguimos con “Los pibes del acuario son fanas de Pez” y esa letra pegadiza que se queda en tu cabeza. “Piscis, Sagitario, Acuario” retumbaba en todo el lugar. Tremendo.


¿Quién es esa entidad descabezada con remera de Debotox que está en el escenario? Nosotros la conocemos como “Hilda Paladar Negro”. Acá Titán arrancó a recorrer todo el escenario, comenzando esa liberación progresiva que suele terminar en maniobras alocadas. La coordinación que tienen Julio y Adrián a la hora de seguir la marca de Mariano y lograr esos breaks tan pulidos es destacable.



La banda aprovechó para agradecerle a los presentes. “Son una banda” fueron las palabras del violero. Si alguno se perdió de ver pasar al “Elefante de membrillo” por Palermo, le recomiendo darle play a este video.


Hubo un momento muy emotivo cuando llegó el turno de “Dame suerte y tírame al mar”, que fue dedicada al hermano de Adrián. Ese doble coro junto a Mariano logró cautivar a todo el Marquee, quienes los acompañaron en ese punto tan emocionante. No solamente por la canción y la dedicatoría: también por el sentimiento de reunir a tantas personas en la presentación de “La Disputa más grande del arte”.



Entre las influencias de Debotox podemos mencionar muchísimas bandas de los 90, como en aquella entrevista a Titán antes de la fecha. Sonic Youth es una de ellas y le rindieron tributo tocando “100%” del disco Dirty mientras el humo se apoderó del escenario.

La noche también contó con invitados. El primero de ellos fue Marcelo Chipont, quien aparte de encargarse del sonido y producir “La Disputa…”, se sumó a tocar el teclado para una versión única de “Tocadiscos”.

Al momento de la canción más flashera del trío, “Payaso, Divinidad o Astronauta”, las melodías que manejaba Chipont elevaban ese carácter semi- psicodélico de las líneas de bajo de Rayo. Incluso los cuatro cantaban “No estamos solos, en el universo” mientras la onda se transmitía en conocimiento y las palmas del recinto.


Ya sin Marcelo, llegaba un momento esperado por el público. “Las Chicas Mandarinas” fue tan cebado que lo de “volemos este pueblo en mil pedazos” más que un verso, era una declaración, un manifiesto. Entre que Titán estaba completamente desatado, Rayo saltando y Julito rompiéndola en la batería mientras el Marquee le cantaba a él… No sé de qué manera ladrarte sobre algo tan impresionante.


No termina acá: ¿Alguno escuchó a Los Brujos?, ¿Esa mítica banda de los 90 que adaptó el sonido de Seattle a nuestro idioma?, bueno, “Piso Liso” suele estar en el repertorio de Debotox. Lo inusual es que venga el mismísimo bajista de los Brú, Sergio Leechi, a romper todo el escenario como si volviéramos a los tiempos de Cemento. Contagiado de la energía del trío, no hay dudas de que esta leyenda viviente la pasó más que bien con los protagonistas de la noche.


¿Cuál es el deseo de toda banda? Se preguntaron Rayo y Titán. “Quiero tener un millón de discos” fue la respuesta adecuada. Es uno de esos temas que son para romperse la cabeza, en especial cuando Julio impone toda su experiencia poguera al grito de “vamos a hacer quilombo” y le da a esos bombos de una manera magistral. Hasta Hilda voló de su lugar cuando se encontró en el camino de un Adrián poseído.


Parte de la amistad de los Debotox con los Tipo Idiota viene gracias a la comunidad de la Undergrounge, donde paran varias bandas del palo noventero. Sin embargo, “que una banda amiga haga un cover tuyo, es un honor, en serio”. Esas fueron las palabras resumidas que anunciaron “Europa”, donde se pudrió y parecía que se terminaba el recital.


Para nuestra suerte, aún nos quedaba “Horacio”, que junto a las palmas de un Marquee explotado de gente terminó emocionando a los tres músicos, quienes no podían creer la cantidad de personas que vinieron a apoyarlos: amigos, conocidos, fanáticos, medios, algún perro. Sin dudas este “cumpleaños de 15”, como lo llamó Julio, es una gran marca en la historia de la banda, difícilmente olvidemos las cosas que vimos en este día.



Rayo despliega todo el arte que tiene encima en aquellas melodías cambiantes tras las cuatro cuerdas, mientras las trabaja para que armonicen con su voz, la cual potencia en aquellas partes agitadoras de sus temas. Larga vida al Rey del quilombo que le dio a la bata como si no hubiera un mañana, aparte de agitarla todo el reci, fiel a su estilo. El día que me presenten a un violero cebado en el escenario, le ladraré acerca de un tal Titán que no puede estar quieto ni un segundo: corriendo, pateando, sonriéndole a sus compañeros, saltando entre instrumentales, espalda con espalda con Mariano… Tremenda forma de dejar un recuerdo.


Si “La Disputa más grande del Arte” se dividiera en capítulos, este es el más importante, el momento donde comprobamos que su gente está lista para acompañarlos. Entre payasos, divinidades, astronautas, paladares negros y pibes del acuario, había que volar el Marquee en mil pedazos. En Europa no se ven esta clase de bandas y menos en la tv. Decile a tu amigo el Horacio que se cope y vaya a escuchar a Debotox.


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